Tarralla
Suele ser utilizada prácticamente en exclusiva por los catadores de corrales.
Es una red circular, con un radio (es decir, con una altura cuando está cerrada desde cualquier punto de su perímetro al centro) de entre 80 y 100 centímetros.
Todo su perímetro está rodeado de pequeños plomos que lo llevan hasta el fondo (y que aportan el peso necesario para lanzarla de manera que caiga en dicha disposición circular), mientras que en su punto central existe una pequeña boya que lo mantiene flotando. De dicho punto central se tira hacia arriba para que el perímetro lastrado vaya cerrando por debajo, disminuyendo la circunferencia ocupada al caer y limitando las posibilidades de movimiento del animal capturado.
No es en absoluto una red pasiva que se deja instalada, sino que únicamente se lanza sobre el espécimen objeto de captura (por lo general, peces) cuando por la presencia de una superficie de agua demasiado extensa resulta su captura por cualquiera de los medios antes detallados.
Resulta muy curioso el hecho de que un útil prácticamente idéntico se ha podido ver en uso en puntos tan lejanos como un río de Afganistán, los lagos América del Sur o el mar que circunda la isla de Madagascar.